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Trazando Caminos de Sanación y Autoconstrucción: El Enfoque de Cécile Kachadourian en la Terapia de Vínculos

Soy Cécile Kachadourian, tengo 56 años, vivo entre la Ciudad de México y Oaxaca. Tengo 3 hijos maravillosos, he dedicado mi vida a ayudar a los demás a sanar los vínculos consigo mismos, con los que le toca crecer con el todo, utilizo herramientas muy lindas de trabajo y ayudo a que las personas puedan hacer su propio plan de vida, trabajo con constelaciones, abrazos, con algunos otros programas interesantes, pero básicamente lo que a mi me interesa, es que cada persona pueda construir su propio camino para alinearse con lo que realmente es. Trabajo mucho con los vínculos y difundo la terapia de vinculación desde hace 25 años. En este momento histórico tan particular que nos toca, lo que quiero es poder ser una luciérnaga, ofrecer un poquito de luz donde hay tanto miedo y tanta confusión.

¿Qué es un vínculo y cómo trabajas en ellos?

Hago una diferencia entre vínculo y relación, es decir, el vínculo son relaciones que tienen un profundo servicio a la vida y esos vínculos tienen una información muy poderosa acerca de cómo somos, quiénes somos y de cómo aprendimos a ser, entonces si tú quieres hacer un movimiento de transformación o de liberación de algo que te estorba, hay que ir al vínculo o vínculos que determinaron tu forma de comportarte por pertenencia. Cuando somos chiquitos vamos a hacer todo lo que sea para que no nos rechacen, para que no nos abandonen y nos vamos a alinear a lo que los que queremos necesitan de nosotros, nos vamos alinear a lo que ellos creen que es lo correcto para nosotros, para nuestra seguridad, para nuestro bien y en este proceso de adaptarnos nos olvidamos un poco de nosotros. Cuando somos adultos y nos encontramos ante una situación compleja donde requerimos estar completos, muchas veces no lo vamos a hacer porque tenemos la sensación de que vamos a perder al ser querido y en ese vínculo que está al servicio de la vida, está esa información en la que puedes encontrar la solución. Por eso me gusta tanto la palabra vínculo, todas las demás relaciones en nuestra vida son una consecuencia de este vínculo, pero podemos crear nuevos vínculos nosotros. Cuando no son tus vínculos de origen, digamos tus padres, parejas, cuando tú decides que una relación que vas a tener no necesariamente de pareja, una relación con un hijo, tú decides, cuándo no tenemos ningún vínculo que nos une en una relación digamos de vida, yo puedo decidir tener un vínculo contigo porque puedo decidir hacer una relación totalmente verdadera, es decir que yo manifieste mi esencia cada vez que esté contigo, donde haya verdad, donde haya amor y donde haya humildad, donde yo no me esté defendiendo de ti. Podemos construir nuestra vida con vínculos pero tenemos que hacer primero un trabajo muy profundo con los vínculos que nos dieron vida.

Este programa es para vincularnos con la vida, con un proyecto, para hacer vínculos significativos con las relaciones que tenemos a nuestro alrededor y además que vamos conociendo.

Nosotros los seres humanos no podemos imaginar que vivimos dependiendo solo de nosotros, hay un legado enorme de las personas que estuvieron antes que nosotros, entonces ya de entrada si no hay una honra, un respeto, un lugar que se le da a las personas que nos antecedieron, estén vivas o ya no estén en este plano, es muy difícil tener una conexión con la vida como la creemos. Este sentimiento de pronto de no darles un lugar a las personas a partir de cierta edad, en realidad es penoso para el que no lo da, afecta a quien no lo da, entonces tiene que ver con lo que nosotros hagamos con nuestra vida, pero también la presión de los jóvenes y de la sociedad, donde como ya no estás en una edad productiva, entonces ya no eres tan interesante. Yo por ejemplo me siento de todas las edades, me siento como de 18, me siento como de 70, porque en realidad de lo que se trata es que no haya un prejuicio en ninguna etapa de la vida, que todas estas etapas sean honradas, sean vistas, estén en su lugar y tengan el significado que la vida misma en su sabiduría le dio al proceso.

Hay que resignificar y tener una idea de una sociedad en donde todos tenemos que caber, una sociedad intergeneracional que cree vínculos.

¿Qué es el poder de la vergüenza?

Es como si a partir de cierta edad, ya lo que eres ya no es correcto y puede estar en cualquier área de la vida. Yo tengo un carácter muy fuerte pero como la mayoría de personas no sé como lidiar con eso, entonces mi carácter no es correcto. Porque soy morena y la mayoría de las personas creen que ser blanco vale más, entonces yo no soy correcta. Es esa sensación en ti de que algo no es correcto y entonces te empiezas a avergonzar de esto que eres, pero es por el referente externo que te hace creer, te convence y eso es lo más triste de que estás en un lugar que no es tuyo o tú eres algo que no se adapta a la imagen del sistema, un sistema más de consumo que de comunión, saber cómo me sirves, no tanto como comulgo contigo que tiene que ver con lo profundo del vínculo o de la vinculación, cómo te sirvo a ti, cómo me sirvo a mi cuando me sirvo a ti. Aquí el poder de la vergüenza es doble, cuando yo dejo entrar esta imagen de lo que los demás esperan de mi y que yo no puedo dar. Por ejemplo, estaba hablando con una maravillosa persona que esta alrededor de los 80 años y que tiene una vitalidad impresionante, le dije ¿No te piensas jubilar? Y me dijo ¿Qué es eso? O sea mi vida no está separada de mi trabajo, mi trabajo no es algo ajeno a mí. -Wow, me encanta tu vitalidad, me encanta todo lo que proyectas, pero me dice: -Una cosa que me tiene muy triste es que como no manejo muy bien la tecnología me siento avergonzada, es decir, no estoy como debería de estar, no estoy pudiendo manejar ciertas situaciones.

La vergüenza tiene muchísimos bemoles y muchísimas variantes, básicamente se reúnen en un punto, yo no estoy haciendo lo que debería hacer, lo que se espera de mí, lo que yo debería hacer para que me pusieran palomita, lo que debería tener. Toda esta dinámica es muy general porque muchos la compraron, entonces me siento avergonzada de mí. ¿Y qué pasa? Yo voy y le entrego completamente el poder a la mirada ajena y pierdo mi poder. Por un lado el poder de la vergüenza es el poder que yo le entrego al otro, porque ya estoy mal, porque ya no estoy en edad correcta, porque ya no estoy en la edad útil, porque ya no estoy en el momento adecuado, etc. Le estoy dando el poder a otro, le estoy diciendo a otro que tiene razón, que tiene un pensamiento correcto porque el mío ya esta fuera de eje. La computadora la uso, si no hay otro medio, yo no escribo nada en mi teléfono, no tengo agenda en medios porque necesito conservar lo que a mi me da poder, que es la escritura directa con la mano, aparte sé que a nivel neuronal tiene un impacto positivismo en mi cerebro, me mantiene joven escribir. Entonces en vez de decir que pena que no sé usar la computadora, que pena que tengo 50 ó casi 59 y estoy entrando en los sesentas y ya valí, lo que hago es la contraparte, resignificar mi vergüenza. Por ejemplo en el caso de esta amiga que tiene la vergüenza de no saber manejar los medios por su edad, le digo ¿En dónde radica tu poder que no tenga que ver con la computadora? Y desde ahí hay un resignificado y lo potenciamos, entonces por ejemplo yo potencio muchísimo el poder de la escritura, entonces lo que hago es que resignifico la vergüenza que me llega, la uso para empoderarme. La uso para tomar lo que en ese momento yo necesito reforzar de mi que es valioso, por ejemplo; las personas después de los sesentas tenemos una visión, una sabiduría, un amor desarrollado, que no tienen las personas de 40, 30, mucho menos tienen las personas de 20, entonces digo ¿Cuál es mi trabajo ahorita? Ya me rebasaron las generaciones más jóvenes, no me siento mal, pero yo tengo una función, yo ya pasé por donde van a pasar, entonces los voy a sostener en sus momentos de caídas, entonces yo resignifico y me siento útil de todas maneras. Es resignificar lo que te podría avergonzar y es un trabajo que se hace precisamente con vinculación, esas son las dos caras de la vergüenza.

El Poder de la Vergüenza, este juego de palabras. Muchas veces nos avergonzamos de las cosas que no logramos complacer a la sociedad y no solo a ellos sino a nuestros seres queridos, los que conviven en nuestras casa, a nuestros hijos, a nuestras parejas, a las personas con las que trabajamos, a los más cercanos, porque uno siempre está tratando de llenar expectativas.

Debemos poder identificar cuales son las cosas o los aspectos que más nos avergüenzan y poder darnos cuenta que esas partes de nosotros, de las que más nos avergonzamos son las que más poder nos dan, son las más importantes.

Primero identificar, darles el lugar correcto y luego ver como es el camino de vencer esta imagen ajena sin confrontación, sin ruptura, haciendo un resignificado de como aplicarlo a tu vida.

¿Cuál es ese poder de vergüenza o abandono, en el que no nos atrevemos a decir lo que estamos sintiendo?

La vergüenza entra en áreas mega profundas y mega delicadas, uno de los sentimientos que más promueve la violencia es la vergüenza, el abuso, es muy profundo y es muy complejo porque no lo podemos poner en un lugar, porque es tan grande y complejo. Yo trato de partir de nosotros mismos para irradiar en todas las áreas de nuestra vida donde hay un desequilibrio, donde hay algo que no nos corresponde, donde hay algo que nos lastima, donde hay algo que nos hace sufrir, donde hay algo que no es parte de lo que merecemos, aquí entramos a un área muy sutil y muy experimentada pero que no sale todavía completamente a la luz y que tiene que ver con el tema de las mujeres, con lo que las mujeres tienen que recuperar, porque nos han hecho creer que incluso ser mujer es vergonzoso, que no contamos con la irracionalidad, la inteligencia, la visión que tienen los hombres, tiene que ver mucho con la estructura, la organización social en la que hemos vivido durante miles de años.

¿El poder de la vergüenza es el no ser suficiente?

Exactamente, pero no soy suficiente a los ojos de quien. Es ahí donde entra la resignificación, inicio con una mirada ajena, por una norma sistémica, por los sentimientos que son aceptados, los rasgos de carácter que son aceptados, lo que se supone que es lo correcto, lo que se supone que es lo incorrecto, entonces tu vas introyectando, no soy suficiente, no es correcto lo que soy y ahí es justo donde entra el resignificado porque entonces la que tienen que cambiar la mirada con uno mismo es la persona que siente la vergüenza.

¿Qué otras vergüenzas hay?

Me avergüenzo de estar enfermo ¿Cuándo íbamos a tener vergüenza por estar enfermos? Sabemos que los que han tenido VIH se han avergonzado, sabemos que los que han tenido enfermedades venéreas se han avergonzado, si estás enfermo metafísicamente es porque todavía estás resentido, entonces me avergüenzo de todavía estar resentido y enfermo. Pero ahora es una vergüenza colectiva, es super fuerte, imagínate el poder que se está entregando.

O avergonzarte de la intuición porque no eres tan inteligente. La intuición es una inteligencia brutal. Es una construcción pero también yo diría que es un poquito más profunda la cosa, es realmente amar, vincularte contigo, sin etiquetas, sin juicios, abrazar, amar lo que desvinculas contigo profundamente, porque generalmente todas esas partes de las que nos avergonzamos van a la sombra y la sombra se puede convertir en nuestro peor enemigo. Cuando en realidad metemos la sombra a la caja oscura, a la sombra de la que hablaba Jung, metemos a la caja oscura nuestros grandes poderes. Yo me he avergonzado de mi carácter y es lo que me ha sacado adelante en millones de ocasiones, es lo mejor de mí, mi carácter.

Hay vergüenza de la imagen de ser mayor, hay vergüenza de las personas que están discapacitadas que necesitan cuidados especiales. De cuántas cosas hay vergüenzas y como la vida nos va poniendo cada vez más con la idea de apréndele para vivir contento porque si te vas avergonzar de todo lo que significa de los 60 a los 100, en que momento vas a gozar esos años.

Estoy feliz acercándome a los sesentas porque yo creo que estoy por entrar a lo mejor de mi vida, pero depende como lo quieras ver, depende como lo quieras trabajar, si tú mismo piensas que ya se acabo, ya se acabo y pueden estar las peores circunstancias alrededor de nosotros, lo que siempre te va a salvar es si te ves con amor. Si te ves con amor, le vas a dar sentido y una utilidad a donde estás ahora y al como eres. Es un trabajo muy difícil, muy profundo, es un trabajo que implica que le pongas energía, que implica que te revises, es un trabajo que implica que rompas los interiores. Estos altarcitos que le pusiste a tus ideas preconcebidas y a tus verdades, también hay que tirarlas para poder hacer este trabajo.

Primero está el identificar cuáles son las vergüenzas que ahorita te están frenando muchísimo, el poderte relacionar con estas vergüenzas, qué significan, en dónde están, etc. Luego hacer el trabajo del resignificado y luego hacer el trabajo de la transformación del cambio.

¿Cómo logras hacer el trabajo de la resignificación y del cambio

A través de acciones, es un plan que tú vas a hacer, toma tiempo y es largo, pero es muy reconfortante, es muy esperanzador, te vitaliza muchísimo, sientes que es perfecto ser quien eres.

Por: Cécile Kachadourian

Contenido original: https://enlace50.com/cecile-kachadourian/

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